domingo, 11 de octubre de 2009

La comunicación democrática refuerza el nuevo escenario político

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada por el Congreso Nacional es un hito histórico de la aún joven democracia argentina, la que se recupera de la debastación ocasionada por la Dictadura hasta 1983. Este logro fue el producto de dos fuerzas convergentes:

1) Una coyuntura marcada por el enfrentamiento entre el kirchnerismo y el grupo Clarín, que permitió romper la alianza recurrente de la fuerza política hegemónica y el grupo mediático hegemónico, que mantenía el status quo y profundizaba el conservadurismo.

2) Un reclamo estructural afianzado en la Coalición por los 21 Puntos por una Radiodifusión Democrática, cuya trayectoria de varios años en la que articuló movimientos sociales diversos con universidades permitió superar el mote de "Ley K" a la iniciativa legislativa.

A partir de ahora, la sanción de la Ley permite avizorar algunas oportunidades emergentes para la conformación de una fuerza democrática y progresista, que venimos sosteniendo en este blog. Y esto también en dos sentidos:

a) Sin dudas, la posible creación de nuevos medios -radios y canales- permite romper con el monólogo instaurado desde la reforma menemista de la Ley de Videla: en particular, el espectro radiofónico reservado a organizaciones de la sociedad civil abre un horizonte utópico de ampliación de las voces que conforman la opinión pública. De este modo se refuerza el potencial de construcción de un movimiento ajeno a las estructuras políticas burocratizadas y los intereses económicos monopólicos.

b) En el escenario político, el acompañamiento crítico al proyecto iniciado por el gobierno nacional, más que hablar de un acercamiento al kircherismo, marca una nueva coincidencia en sectores políticos afines. En la Cámara de Diputados, esta postura crítica y constructiva, permitió la reforma de la Ley para cerrarle el camino a las empresas telefónicas trasnacionales y democratizar la autoridad de aplicación.

El dato más trascendente es el acompañamiento en general del Partido Socialista de Binner y Giustiniani, que se desmarcó así de la retrógrada y reaccionaria Coalición Cívica, como ya lo hizo de forma concluyente el bloque SI liderado por Carlos Raimundi. Así, en referencia al artículo de José Natenson, siempre atento a la posibilidad de sumar adherentes al proyecto kirhnerista que a dislumbrar la emergencia de una nueva fuerza política, alienta la figura de Sabbatella sobre la de Solanas, a la vez que descree de la posibilidad de una articulación conjunta.

Aquí entrevemos que el factor territorial es clave, en tanto se sumen las construcciones realizadas por Binner en Santa Fe, Sabbatella en la provincia bonaerense y Solanas en la Ciudad porteña. Cómo seguir sumando voluntades, en tanto que existen desplazamientos que pueden significar una competencia electoral ruinosa, sin dudas es el gran desafío. El nuevo Congreso será el lugar donde afianzar un espacio en conjunto, de la unidad en la diversidad.

2 comentarios:

Julián Lichene dijo...

Estoy de acuerdo con vos. Me gusta Sabbatella, es un tipo muy interesante. Me convence mucho más que Pino Solanas.
Salute.

Eduardo Soler dijo...

Hola Julián: Muchas gracias por el comentario. Yo no sé si tengo un gusto preferencial, lo que me gustaría es que se unan definitivamente..

Aquí el link de una entrevista a Sabbatella de Crítica:
http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=32830

Saludos.